
Y entró Jesús en el templo, y echó fuera todos los que compraban y vendían en el templo, y volcó las mesas de los cambistas y los asientos de los que vendían las palomas. Y les dijo: Escrito está: Mi casa será llamada casa de oración, pero vosotros la estáis haciendo cueva de ladrones.
Esas eran las palabras del hijo del Dios viviente, al enterarse de que los religiosos habían hecho de un lugar cuyo fin era de adoración, un mercado de la fe. ¿Suena familiar a lo que vivimos actualmente? Yo me atrevería a decir que el caso es mucho más complejo.
Si Jesús vivera en nuestros tiempos, le faltarían manos y tendría que utilizar su omnipresencia y omnipotencia para latigar, voltear mesas y castigar a tantos mercaderes de la fe que existen hoy en día.
Siempre se ha hablado de una separación de Iglesia-Estado a lo largo de los años, porque en las mismas palabras de Jesús, “Al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”.
En teoría, esto suena muy bien, pero seamos honestos: el ser humano, todo lo corrompe, y miles de años después de que El Nazareno, dejara esta tierra, muchos de sus “Seguidores” han tergiversado sus palabras para acaparar poder, dinero y oprimir a los más débiles.
Los padres fundadores de Los Estados Unidos creían que la fe y la libertad estaban vinculados, pero que el gobierno no debería de interferir en la fe de una persona.
Ahora la pregunta del millón de dólares es: ¿Cómo terminamos acá?, ¿Cómo sucedió esto?
¿Cómo? Nunca se hubieran imaginado los padres fundadores de Los Estados Unidos que un hombre moralmente corrupto, narcisista, psicópata, como lo es el actual candidato que aspira a la presidencia de Los Estados Unidos, por el Partido Republicano, se convertiría en el líder del “cristianismo blanco”.
Todo comenzó a finales de 1970, cuando “El movimiento de conservadores”, empezaba a adquirir popularidad con los cristianos, pero no fue hasta la presidencia de Ronald Reagan en los 80 cuando cobraron mucha influencia en El partido Republicano, haciendo su agenda principal el creacionismo en las escuelas públicas, oponerse a los derechos LGBTQ +, educación sexual, investigaciones con células madre embrionarias, y una restricción total al aborto.
Entonces, ¿Dónde queda la separación de Iglesia-Estado?, pues todo queda en teoría, porque la realidad es que el único fin del movimiento conservador no solo en Los Estados Unidos, pero alrededor del mundo es “CONTROL” ejercerlo sobre el individuo, en lo que puede leer, a quien puede amar, que puede ver en la televisión, y sobre toda una obsesión perversa sobre el control del cuerpo de una mujer.
Y pensar que este mismo grupo de personas han llenado de falsa información nuestros hogares con guerras culturales inexistentes, ¡si los demócratas llegan al poder, seremos Cuba o Venezuela! ¡No al Socialismo!, y estos miedos han llevado a muchas personas a convertirse en lo que muchos llaman “One Issue Voter” (votante monotemático).
La realidad es que la fórmula perfecta para tener este tipo de apoyo o votantes es la desinformación, y la forma que esta misma se dispersa en esta era moderna es por cadenas de what’s up, redes sociales en general, quienes compartes videos, artículos, notas, de fuentes no confiables, o personas que son pagadas para esparcir propaganda conservadora.
Pero uno de los lugares, que muchas personas no hablan, son “Los pulpitos religiosos”, esos lugares donde el trabajo de un líder es predicar del amor y el perdón, que Jesús nos amó tanto que estuvo dispuesto a dar su vida por este mundo cruel en el que habitamos.
¿Suena muy bien, verdad?, pero muchos de estos líderes decidieron abandonar su llamado a ser pescadores de almas, de ayudar al extranjero, al enfermo y al necesitado y se enfocaron en el amor al poder y al dinero. Ellos crearon un Dios Republicano, ese dios el que odia a los liberales, las minorías y a todo aquel que tiene la osadía de criticar al sistema, un dios el cuyo único fin es ponerte en una balanza, encontrarte culpable y enviarte al infierno por los siglos de los siglos.
Alguien coloquialmente dijo: (Yo) “Los Pulpitos religiosos los han prostituido más que María Magdalena en sus días lujuriosos”, esos pulpitos donde domingo a domingo feligreses de todas las edades, sin importar raza ni color atienden, para escuchar una palabra viva, veraz y que edifique sus vidas, y se encuentran con propaganda política e información falsa, porque si tu líder desde su plataforma te está indicando por quien votar, cámbiate de iglesia.
Durante la administración Trump-Pence 2016-2020, donde políticas inhumanas fueron implementadas en la frontera, muchos niños fueron separados de sus padres y puestos en jaulas, ¿Dónde estaban todos los líderes religiosos?, Ellos se encontraban en los jardines de la Casa Blanca cantando himnos de adoración, muy felices regocijándose porque finalmente: “Un hombre que honra a Dios” era líder de un país que había abandonado sus principios cristianos y adoptado el paganismo.
¡Qué ironía!, mientras Trump destruía cualquier credibilidad de los “cristianos” y la reputación de que eran personas que amaban a su prójimo, que se preocupaban por el pobre y sobre todo que la honestidad y un carácter recto eran su carta de presentación. Estos mismos lideres se paseaban en los pasillos de la casa blanca disfrutando de las mieles del poder.
Hacerse los ciegos y culpar a los liberales de ser la razón de todas las desgracias que ocurrían fue su única respuesta a tan desastrosa administración.
En el 2015, como lo describe Michael Cohen, en aquel entonces uno los confidentes de Donald Trump, que Trump creía que estos cristianos de mega iglesias eran “fraudes” y que cuando todos estos siervos del altísimo oraban por él e imponían manos cuál elegido por el mismo Dios, este mismo a puerta cerrada decía, ¿puedes creer que ellos creen en esta mierda?
Trump siempre se ha referido a estos líderes como “Charlatanes”, pero sabe que son parte esencial de su electorado.
Como olvidar a la concejera espiritual Angela White, quien se convirtió en una sensación viral en el internet en la elección del 2020, porque desde su pulpito oraba en lenguas angelicales y rogaba a Dios que enviara ángeles desde África para proteger los votos que estaban siendo robados por los demócratas, para que “El ungido” perdiera las elecciones, al final los ángeles no llegaron tuvieron problemas en la frontera, inmigración los acuso, de quererse quedar más tiempo de lo esperado En Los Estados Unidos.
Hay una infinidad de pasajes en la Biblia donde Jesús habla de estos líderes religiosos y su hipocresía. No todo el que me dice: Señor, entrará, al reino de los cielos sino el que hace la voluntad de mi padre que está en los cielos, muchos me dirán en aquel día, Señor, Señor ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre obramos muchos milagros? Y entonces les protestaré: Nunca os conocí; apartados de mí, obradores de maldad.
O cuando los religiosos llevaron a María Magdalena delante de Jesús, con el único fin de apedrearla por acostarse con un hombre que no era su esposo, y acuerdo con la ley judía, el pago de su pecado era la muerte.
Jesús se agachó y empezó a escribir en la arena y uno a uno de los acusadores se retiraron del lugar. Muchos teólogos creen que lo que Jesús escribía en la arena eran los pecados escondidos de los acusadores de esta mujer. Finalmente, Jesús le dice a la mujer: ¿dónde están los que te acusan? Ve en paz y no peques más.
Pero muchos feligreses desconocen lo revolucionario que fue Jesús en su época, y cómo criticó al Status Quo y a los líderes religiosos por su hipocresía y soberbia. Y que estos mismos fueron los culpables de su crucifixión y muerte.
Hoy en día, algunos líderes religiosos deciden qué partes de la Biblia enseñar a sus congregaciones. Ellos eligen y escogen conforme a su narrativa y su agenda, y lo interpretan a su gusto y antojo.
Muchos seres humanos no dudan de la existencia de un “Dios” o que Jesús fue un personaje real. El problema son muchos de sus seguidores tóxicos que ignoran la tarea dejada por el propio Jesús:” Ama a tu Dios con todo tu corazón y con todas tus fuerzas, y a tu prójimo como a ti mismo”. En esto se resume la ley.
Se llenarían miles de páginas con ejemplos, del mal uso de la religión para controlar las masas y con interpretaciones erróneas de la biblia, como muchas veces estos líderes religiosos, tratan de controlar la forma que un individuo vota en una elección.
Estamos a escasos días, en los Estados Unidos de América, de las elecciones presidenciales, una de las más importantes en los últimos 60 años, una elección la que tendrá repercusiones no solo en la política doméstica, sino en la política internacional.
El candidato que representa al partido republicano y a los “cristianos”, Donald Trump, quien ha prometido ser un dictador desde el momento que regrese a la casa blanca, que tiene un plan de deportar a millones de personas que son el sostén de muchas industrias en este país. Este candidato, que cuenta con 34 cargos en su contra por obstrucción de justicia y muchos delitos más, los cuales siguen en proceso en cortes.
Y por el partido demócrata, haciendo historia como la primera mujer de color de ascendencia afroamericana-sur asiática, Kamala Harris, quien funge como la actual vicepresidenta de Los Estados Unidos.
Las encuestas, nos dan un panorama de una contienda reñida; todo puede suceder este 5 de noviembre.
Se esperan que los norteamericanos se vuelquen a las urnas en números récord.
Es frustrante que esta contienda esté tan cerrada, con un candidato populista, racista, misógino, que su única plataforma es el odio y la división. Pero que su popularidad y el mayor éxito de su candidatura es el hacerse llamar “cristiano”. El cual es un adorador de ese “dios republicano”. Ese dios que ha sido creado por conservadores con fines de inculcar miedo, frustración y sed de venganza para todo aquel que se atreva a cuestionar, a los sistemas que han mantenido al proletariado sumido en la miseria.
Y si los cristianos que ha adaptado un “dios republicano”, se sorpendan este 5 de noviembre, cuando la primera mujer en la historia de este país se convierta en la máxima autoridad, y la palabra se convierta en verbo.
Y aquellas palabras que la reina Esther recibió cuando decidió salvar a su pueblo, ¿y quién sabe que para esta hora has llegado?
Dennis A. Salazar
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